Caso clínico: espondilitis y psoriasis

Hombre de 53 años que acude a la consulta acompañado de su hermana médico, en busca de una alternativa para mejorar su salud y calidad de vida.

El paciente es diagnosticado a los 40 años por una espondilitis anquilosante y una psoriasis artrítica. 

Tanto una, como la otra cursan con hinchazón e inflamación articular, mucho dolor, dificultad de movimiento y psoriasis cutánea.

Estas enfermedades son autoinmunes, esto quiere decir el sistema inmunológico ataca las células sanas de su cuerpo por error.

Dichas enfermedades están consideradas crónicas y en muchas ocasiones incapacitantes.

Cuando G.M. viene por primera vez, me encuentro con una persona cansada, muy agotada física y mentalmente, acusaba insomnio, dolor de cabeza a diario, dolor articular, sobretodo en la cadera y hombros, picor generalizado, además de brotes seguidos de psoriasis, sobretodo en cuero cabelludo, codos y pies. 

Su problema tan incapacitante le angustiaba mucho.

 

Hablo en pasado, pues ahora es un hombre nuevo según sus palabras.

El estrés es el denominador común en su vida ya que su trabajo requiere una gran responsabilidad.

Hoy en día sigue teniendo el mismo ajetreo que hace un año, sin embargo controla mucho más el estrés.

Duerme toda la noche, sin dolor, descansa su cuerpo y sobretodo su mente.

Se levanta más ágil sin dolor.

Su cuerpo ya no le parece una losa que le impedía vivir con dignidad.

Las placas de psoriasis son apenas perceptibles.

Tomaba medicación muy fuerte desde que le diagnosticarán su enfermedad, hace ya 13 años.

Consumía corticoides, en fases muy agudas y de mantenimiento 3 IBUPROFRENO,además de LIRICA 125 mg por 24 horas.

Actualmente está tan solo con LIRICA 25 mg. y sin IBUPROFENO

Los tratamientos con fármacos, están supervisado por su hermana médico y la reumatóloga.

Tanto una como la otra le animan a seguir el tratamiento complementario.

 

Con G.M. hemos trabajado de una manera integral, como siempre hago en consulta.

La acupuntura en este caso ha sido el gran puntual, además de recomendarle unos cambios de hábitos y sugiriendo una alimentación antinflamatoria. 

Sumado a todo ello le complemento con nutrición ortomolecular, flores de Bach y ejercicios de relajación.

Cuando eres consciente que puedes cambiar la vida de una persona para bien, sin invadir su organismo con terapias agresivas, solamente aplicando remedios naturales, es la mayor recompensa que puedes obtener como profesional y persona.

 

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